Todos sabemos que la crisis económica que en los últimos siete años ha afectado a España y a toda Europa he empobrecido a todos, pero especialmente a muchas familias de trabajadores y de clase media.
En Andalucía, el problema es que tanto en épocas de crisis como en épocas de gran desarrollo económico, seguimos siempre a la cola y con las tasas de paro más altas de España y de Europa.
A veces o mejor dicho, muchas veces, a los andaluces se nos ha colgado el sambenito de que la causa de que Andalucía esté situada entre las regiones más empobrecidas de Europa es que los andaluces somos vagos y holgazanes. Todos sabemos que eso no es verdad, como también sabemos que nuestra tierra es rica en recursos: tierras muy fértiles en la agricultura y para la ganadería, condiciones óptimas para el turismo; y sobre todo, inmejorables recursos humanos en los que abunda la creatividad.
¿Qué nos ocurre entonces?. ¿Por qué seguimos, después de 30 años de autogobierno, entre las regiones menos desarrolladas de Europa?.
Como ocurre en cualquier institución o empresa que no alcanza sus objetivos, habrá que preguntarse por las causas de este atraso. Si tenemos magníficos recursos tanto naturales como humanos; si podemos gobernarnos a nosotros mismos desde que gozamos de una amplia autonomía política hace ya más de 30 años; si hemos recibido ayudas masivas de la Unión Europea, que se cifran en más de 70.000 millones de Euros en veinte años…  ¿porque seguimos a la cola de Europa?
A la vista de todo lo anterior, la conclusión no puede ser más que esta: han fallado quienes durante estos últimos 30 años han gestionado todos esos magníficos recursos. Es decir, el problema de Andalucía es efectivamente estructural y se mantiene a o largo de tres décadas; el partido gobernante, que se perpetúa democráticamente en el poder gracias a las artimañas del clientelismo, se ha convertido en un auténtico “régimen” para beneficio, no del progreso de la región, sino de la “clientela” del partido que gobierna y de quienes administran esa clientela, o sea, toda esa red de cargos y carguillos, enchufados y enchufadillos que tienen su sueldo asegurado en empresas públicas, agencias e instituciones, la mayoría de las cuales no sirven para nada, excepto para dar un sueldo a la clientela.
La mejor demostración de lo que acabamos de afirmar es lo ocurrido con los EREs. Miles de millones de euros que debían haberse destinado a educación, a la formación de personas en paro, se los han repartidoentre los amiguetes del PSOE y, lo más impresionante, entre los propios representantes de los trabajadores, los sindicalistas de UGT. Los culpables, incluidos dos expresidentes de la Juna de Andalucía, están todavía viviendo a lo grande, pero el caso pasara a la historia como el mayor insulto y el mayor robo perpetrado contra los andaluces.
Priego también puede ser un ejemplo claro de lo ocurrido. No podemos decir que la Junta no ha invertido en Priego; mucho no, pero algo sí ha invertido; el problema es la mala gestión. Ahí está la Villa Turística en Zagrilla, el Centro de Innovación Tecnológica del Textil de Andalucía (CITTA) situado en Priego, o el Jardín Micológico La Trufa. Inversiones millonarias que no nos han servido para nada por la mala gestión del PSOE. En cambio, en carreteras o en sanidad o en un Consrvatorio Profesional que podría haber creado en Priego 50 puestos de trabajo, en eso nada de nada.
El problema pues, no es la falta de recursos, el problema es el PSOE. Quienes han hecho todo eso no pueden seguir gobernándonos. Quienes no han sido capaces en 30 años de sacar a Andalucía de los últimos puestos de Europa en todo, no pueden seguir gobernándonos. Quienes han contado con los mejores y mayores recursos posibles y no han hecho más que repartirlos entre sus amigos, no pueden seguir gobernándonos.